La guerra de los 'DH'

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Vicente J. Baixauli

Vicente J. Baixauli, farmacéutico comunitario con más de 20 años de experiencia en el campo farmacéutico, comparte mensualmente con nosotros su reflexión sobre la situación actual de la farmacia comunitaria española. Sus reflexiones pueden darnos algunas claves para desarrollar una labor asistencial efectiva, segura y de calidad, que responda a las necesidades de la población.

Me gustaría tocar un tema de rabiosa actualidad: la pérdida de la dispensación de medicamentos calificados de Diagnóstico Hospitalario en la farmacia comunitaria.

Hemos de remontarnos muchísimos años atrás, cuando la dispensación de estos medicamentos era usual en la farmacia. El problema llegó con la modificación de los márgenes de los medicamentos y el establecimiento de márgenes fijos a partir de unos determinados precios, en general altos. Como consecuencia, debido al efecto del recargo de equivalencia, la dispensación de algunos medicamentos de elevado precio costaba dinero a la farmacia, algo evidentemente inaudito.

El caso es que, tras varios años de quejas de los farmacéuticos por este hecho, de quejas de los pacientes que veían cómo en algunas farmacias no disponían de los medicamentos que precisaban, ante la pasividad de la administración sanitaria, el problema llegó hasta el Defensor del Pueblo, que dictaminó la procedencia de modificar el sistema retributivo.

Dicha modificación nunca se llegó a realizar y, amparándose en la falta de suministro de estos medicamentos desde la farmacia a los pacientes, de forma unilateral y descoordinada algunas comunidades autónomas comenzaron a dispensar algunos de estos medicamentos desde los servicios de farmacia de los hospitales impidiendo su dispensación en las farmacias comunitarias. 

Ante tal descoordinación, el Ministerio de Sanidad publicó una norma con el listado de aquellos medicamentos que podían dispensarse en los servicios de farmacia hospitalaria, si bien hay comunidades autónomas que no respetan dicha norma. A día de hoy, a pesar de que recientemente el Tribunal Supremo ha declarado nula la resolución del Servicio Andaluz de Salud que impedía dispensar ciertos medicamentos de diagnóstico hospitalario en las farmacias y ha dejado claro que la legislación de productos farmacéuticos es exclusiva del Estado y, por tanto, es éste el único con competencia para establecer que la dispensación se efectúe en uno u otro lugar, muchas comunidades autónomas hacen oídos sordos

Ante este panorama los pacientes son los principales perjudicados y tienen que acudir a los centros hospitalarios para poder retirar la medicación, independientemente del tiempo que les ocupa y de la distancia que haya desde su lugar de residencia. Es un nuevo tipo de discriminación sanitaria, ser paciente que utiliza medicamentos “caros” y para ciertas enfermedades. Los criterios para la calificación de los medicamentos como “DH” o “H” deberían ser revisados y el argumento sanitario que se esgrime por las administraciones para decidir la dispensación de éstos en los hospitales se cae por su propio peso, tanto por la desigual dispensación que tiene lugar en cada comunidad autónoma, como por el verdadero motivo: su coste y el ahorro que para éstas comporta su compra centralizada. 

A un lado queda también la sobrecarga asistencial a la que han sometido a la farmacia de hospital y los desconocidos números que cuantifiquen el impacto de esta medida en la farmacia hospitalaria, a los que en materia de gasto público en medicamentos en hospitales nos han tenido acostumbrados las administraciones sanitarias hasta este año. 

En cualquier caso, actualmente están concurriendo dos hechos: hay un ahorro considerable de costes si estos medicamentos se compran de forma centralizada y hay un descontento generalizado de los pacientes por que se les dispense los medicamentos en los hospitales cuando podría hacerse “junto a su casa”, en la farmacia comunitaria.

 

¿Es posible resolver ambos problemas? La respuesta es SÍ, pero…

 

El “pero” es que “sólo” puede hacerse a través de un cambio del sistema retributivo de estos medicamentos tan caros, lo que tras muchos años, en definitiva, no es más que solucionar el origen que dio lugar al problema. 

Por tanto, tras varios años perdidos, volvemos a empezar. En este sentido la Comisión de Sistemas Retributivos de SEFAC, consciente de este problema y con el objetivo de solucionarlo, ya elaboró hace 6 años un informe preliminar de sistema retributivo para la dispensación de medicamentos de diagnóstico hospitalario en farmacia comunitaria, sin mucho éxito. Estamos pues ante un cambio del sistema retributivo si se quiere recuperar la dispensación de unos medicamentos muy determinados. Un cambio que creo que va a marcar otros cambios similares adecuando nuestro sistema retributivo a las nuevas necesidades sociosanitarias y profesionales de la farmacia comunitaria.

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