Ingry Higuita: “En la farmacia colombiana no se prestan servicios esenciales como en la española”

Entrevistamos a Ingry Higuita, farmacéutica adjunta en una botica de Vinaròs, un municipio de Castellón. Nos habla sobre las diferencias entre la farmacia española y la colombiana en los servicios que se ofrecen y las funciones del profesional.
Farmacéuticos en el mundo: Ingry Higuita

Háblanos de tu experiencia trabajando en la farmacia colombiana. ¿Cuándo estuviste trabajando en ello? ¿Cómo fue?

Durante los últimos 2 años (2011-2013) que viví en mí país natal y al terminar mis estudios en la Universidad de Antioquia, estuve trabajando como regente de farmacia en una cadena nacional de farmacias llamada Droguerías Colsubsidio. Allí formaba parte del canal comercial, donde el farmacéutico desempeña funciones mucho más administrativas que asistenciales que están orientadas a garantizar procesos farmacéuticos como el almacenamiento, la distribución y el transporte de medicamentos para asegurar su integridad hasta la dispensación.

 

En la farmacia española en la que trabajas, ¿qué papel juegan los servicios farmacéuticos?

La Farmacia Ferrer de Vinaròs, en la que llevo 3 años trabajando, es una farmacia familiar y cercana que lleva 10 generaciones al servicio de los vinarocenses. También es una farmacia que está en constante renovación y, con el ultimo cambio generacional, se han ampliado y mejorado los servicios, como el de análisis clínicos (punto autorizado de toma de muestras biológicas), que ya se venía prestando. También se han ido incluyendo nuevos servicios como los Sistemas Personalizados de Dosificación (SPD), Nutrición Humana y dietética, Nutrición Deportiva, Cuidado Natural y Dermocosmética personalizada. Entonces, puedo decir que, en Farmacia Ferrer, los servicios farmacéuticos juegan un papel muy importante y trabajamos cada día para mejorarlos.

 

En Colombia, están separadas y diferenciadas las farmacias que prestan servicios o dispensan medicamentos financiados y prescritos en la Seguridad Social

 

¿Cuál es vuestro perfil de cliente?

Creo que, en nuestra farmacia, se pueden diferenciar 2 tipos de pacientes; por una parte, están los pacientes habituales que vienen cada mes, a veces con mayor frecuencia, a la farmacia a recoger su medicación crónica o su SPD ya preparado por nosotros, o simplemente vecinos de la zona, que cada vez que necesitan un consejo farmacéutico, acuden a nosotros porque confían en la farmacia de toda la vida, ya que somos una farmacia familiar que lleva muchos años prestando servicios en el pueblo. Por otra parte, están los pacientes de paso que suelen aumentar en la temporada de verano y que se vuelven habituales cada verano. También en este perfil, encajan los pacientes que salen del centro de salud y les pilla de paso nuestra farmacia o simplemente vienen porque estamos de guardia. Pero, sin duda, la mayoría de nuestros pacientes suelen ser pacientes habituales.

 

¿Es la primera vez que trabajabas en España?

Sí, es la primera vez que trabajo como farmacéutica en España, porque antes de trabajar en Farmacia Ferrer, solo he estado en calidad de estudiante en prácticas en otra farmacia y en un laboratorio de Investigación y Desarrollo (I+D).

 

¿Qué diferencias has visto entre la farmacia de tu país de origen y la española?

Hay muchas diferencias, pero la que más me ha sorprendido es que, en Colombia, están separadas y diferenciadas las farmacias que prestan servicios o dispensan medicamentos financiados y prescritos en la Seguridad Social; de las farmacias o “droguerías” que dispensan medicamentos de venta libre y no financiados por el sistema de público. En España, todas las farmacias realizan ambas funciones y un paciente puede ir a cualquier farmacia que le pille de paso a retirar su medicación, ya sea con recetas públicas o privadas. Además, ahora, con la interoperabilidad que hay entre comunidades autónomas, los pacientes tienen acceso a su medicación en todo el territorio español. Creo que, en la farmacia colombiana, estamos muy lejos de llegar a este nivel de integración de servicios farmacéuticos a nivel nacional.

 

El servicio de SPD es uno de los servicios de la farmacia española que sería interesante aplicar en la farmacia colombiana

 

¿El modelo farmacéutico es muy diferente?

Sí. El modelo farmacéutico es muy diferente porque la farmacia colombiana es un establecimiento dedicado a la custodia y comercialización de medicamentos, donde una de las principales funciones es garantizar el abastecimiento de medicamentos esenciales. La farmacia española es un establecimiento sanitario donde no solo se ofrece consejo farmacéutico, sino que también se prestan servicios que garantizan el uso racional de los medicamentos. Pienso que estas diferencias se deben en gran parte a las discrepancias que hay en el sistema sanitario de ambos países.

 

Háblanos de los servicios farmacéuticos. ¿Son muy diferentes los servicios que se ofrecen en la farmacia española y los que se dan en la farmacia de tu país de origen?

Sí, son muy diferentes, porque en la farmacia colombiana directamente no se prestan servicios asistenciales tan esenciales como el consejo farmacéutico, el seguimiento farmacoterapéutico o el control cardiovascular que se presta en la farmacia española, y ya ni hablar de servicios más especializados como nutrición, análisis clínicos o el servicio de SPDs. Esto, por lo menos hace 10 años que trabajé allí, pero supongo que en estos últimos años se habrán ido incorporando nuevos servicios a la farmacia colombiana y mejorado la atención farmacéutica.

 

¿Qué servicio farmacéutico que se ofrece en España aplicarías a tu país de origen?

El servicio de SPD es uno de los servicios de la farmacia española que sería interesante aplicar en la farmacia colombiana porque es un sistema que permite detectar errores y duplicidades en la prescripción de pacientes polimedicados que son tratados a la misma vez por varios especialistas. Este sistema, además de facilitarle al paciente la distribución de las pautas posológicas de todos sus tratamientos, también reduce las interacciones entre medicamentos y ayuda a mejorar el éxito de la adherencia terapéutica y la calidad de vida de los pacientes. En Colombia, la mayoría de las personas de edad avanzada son polimedicadas o padecen un síndrome metabólico, y cuando salen de la farmacia se van a sus casas con un montón de medicamentos sin saber cómo hacer un uso adecuado de los mismos. Creo que, en este punto, las farmacias, a través de los SPDs, pueden aportar muchas mejoras a través de la prestación de servicios.

 

Puedo ejercer mi profesión como farmacéutica en una farmacia mucho más asistencial que la de mi país de origen

 

¿Y qué servicio de farmacia de tu país de origen aplicarías en España?

De la farmacia colombiana aplicaría aquí la formación administrativa, porque durante toda la carrera universitaria se imparten conocimientos en áreas que van desde la contabilidad, el mercadeo, las ventas y el marketing, hasta la gestión general de empresas. Así, los farmacéuticos colombianos están preparados para administrar una empresa, que es lo que no deja de ser una farmacia. En la farmacia española, todas estas funciones suelen ser delegadas a un gestor, mientras que en Colombia es una función más del farmacéutico titular.

 

¿Por qué decidiste trabajar en la farmacia española?

Decidí desarrollar mi vida profesional en España principalmente por motivos familiares, porque mi madre lleva 15 años trabajando en España como camarera en un hotel de Peñíscola. Así que, cuando tuve la oportunidad de venir y ver lo diferente que es la profesión farmacéutica y la vida aquí, no dudé 2 veces en seguir mi formación profesional en la farmacia española. Hoy en día, después de muchos años, mi familia y yo estamos unidos y, además, puedo ejercer mi profesión como farmacéutica en una farmacia mucho más asistencial que la de mi país de origen, como lo es la farmacia española.

 

¿Nos podrías contar alguna anécdota o curiosidad que recuerdes haber vivido en la farmacia?

Un día cualquiera en la farmacia, a mi compañera Miriam le estaban haciendo un encargo. La paciente era una chica sudamericana; lo supe por su acento. La chica, al terminar de hacer el encargo, le dijo a Miriam: vale, te lo cancelo. Mi compañera se pensaba que la chica quería anular el encargo, pero no era así. Lo que la chica quería era dejar pagado el encargo, ya que para nosotros cancelar es pagar.

 

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