Ali Aswad: “La farmacia siria parece más una policlínica que una farmacia”

Ali Aswad es un farmacéutico de origen sirio que lleva más de 15 años trabajando en la farmacia comunitaria española. Nos explica cuáles son las principales diferencias entre las farmacias de ambos países.
Ali Aswad: “La farmacia siria parece más una policlínica que una farmacia”

¿Cómo es para ti el día a día en la farmacia española?

Estresante, no tanto físicamente, pero si emocionalmente, dado que en las farmacias en general hacemos mucha terapia de mostrador, refiriéndome a todos los problemas que nos cuentan que no tienen nada que ver con nuestra competencia… Pero eso sí, al final del día bastante gratificante, ya que nos vamos a casa sabiendo que hemos arreglado más de un problema a más de un paciente que por sí solo no habría podido hacerlo...

 

Háblanos de tu trabajo en la farmacia. ¿Qué tareas desarrollas?

Hago absolutamente de todo, desde ponerme en contacto con los médicos del centro de salud más cercano hasta negociar con los representantes de los laboratorios para obtener el mejor margen posible. La oficina de farmacia no deja de ser una empresa y mi función es mantenerla abierta y rentable, pasando por recepción de pedidos, gestionarlos y ofrecer el mejor trato hacia el cliente y la mejor atención farmacéutica al paciente.

 

¿Cuál es vuestro perfil de cliente?

Tenemos de todo. Eso sí, abunda bastante el típico cliente nervioso e impaciente. Y más después de la COVID-19 debido a, bajo mi punto de vista personal, la ausencia de la presencialidad en la consulta médica.

 

¿Por qué decidiste trabajar en la farmacia española?

Mi idea principal era tener mi propia oficina de farmacia, mi propio laboratorio de análisis clínico en Siria (debido al bajo coste que conlleva) y seguir desarrollándome aquí como profesional sanitario, pero debido al conflicto bélico he tenido que descartarla y ponerme aquí manos a la obra.

 

¿Qué diferencias observas entre la farmacia siria y la española?

Los farmacéuticos en la farmacia española tenemos las manos muy atadas (me parece muy bien que haya cierto control) en comparación con la farmacia siria. Podría atreverme a decir que hay mucha burocracia...

 

¿El modelo farmacéutico es muy diferente?

Bastante. En Siria, el farmacéutico tiene mucho más privilegio social dado que es el primer sanitario de contacto por cualquier enfermedad debido al elevado coste de la consulta médica, ya que la seguridad social es inexistente. Nos quejamos mucho de la sanidad española pero no sabemos lo que tenemos hasta perderlo…

 

Háblanos de los servicios farmacéuticos. En la farmacia en la que trabajas, ¿qué papel juegan?

Dentro de los servicios que ofrecemos podemos encontrar: control de la tensión arterial, medición de glucosa en sangre, sistemas personalizados de dosificación, seguimiento farmacoterapéutico, conciliación de medicación y adherencia terapéutica. Desde el primero hasta el último tienen un gran impacto en la calidad de vida del paciente ya que me atrevería a decir que muchas veces el mismo paciente deposita más confianza en nosotros que en el propio medico porque ofrecemos un trato mucho más cercano y, sobre todo, porque sabemos escuchar.

 

¿Son muy diferentes los servicios que se ofrecen en la farmacia española y los que se dan en la farmacia siria?

La farmacia siria, muchas veces, parece más una policlínica que una propia farmacia, ya que en la misma se puede llegar a tratar animales in situ, labores de enfermería como la administración de algún inyectable… Servicios que en la vida se nos ocurriría ofrecer aquí.

 

¿Qué servicio farmacéutico que se ofrece en España aplicarías a Siria?

El sistema personalizado de dosificación dedicado, sobre todo a personas mayores polimedicadas.

 

¿Y qué servicio de farmacia de Siria aplicarías en España?

Esa cierta libertad a la hora de actuar en situaciones excepcionales.

 

¿Nos podrías contar alguna anécdota o curiosidad que recuerdes haber vivido en la farmacia?

Tengo bastantes rasgos de oriente medio y aparte me encanta llevar la barba larga y bien hecha.  Un día entra una mujer embarazada corriendo en la farmacia al grito de “¡¡¡Un Talibán!!! ¡¡¡Un Talibán!!!”. Claro, todos los clientes y yo nos quedamos paralizados…

Yo no daba crédito a lo que estaba escuchando y después de media hora me di cuenta de que la mujer… ¡Me estaba pidiendo un Cariban!

 

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