Uso correcto de dispositivos de inhalación

El farmacéutico Jesús Cruz, vicepresidente de ASFAS, nos habla sobre uno de los principales servicios que ofrece en la farmacia donde trabaja: la educación al paciente sobre dispositivos de inhalación.
Uso correcto de dispositivos de inhalación

El uso de prescripciones de dispositivos de inhalación se ha disparado en los últimos años. El incremento de las alergias, la contaminación… han hecho aumentar las patologías respiratorias y, con ellas, el nacimiento de nuevos dispositivos de inhalación. Estos dispositivos, si en un principio pueden sentar su objetivo en la comodidad de las dosis o, simplemente, de uso, pueden convertirse en causantes de abandonos de tratamientos o infrautilización de la dosis por parte del paciente. Este servicio no es más que un servicio de educación al paciente, como muchos de los servicios que existen en la farmacia, sobre el uso del dispositivo prescrito para el máximo aprovechamiento de cada dosis, pudiendo realizar una técnica de inhalación adecuada, guiada por nosotros.

Debería ser necesaria la participación del paciente en la elección del sistema de inhalación, pero eso raramente ocurre. Con lo cual, tenemos que preguntar, a la hora de dispensar un inhalador, si es la primera vez que va a usarlo. O, simplemente, invitar al/a la paciente a realizar una sencilla comprobación con el dispositivo de entrenamiento de flujo respiratorio, “IN-CHECK DIAL” en nuestro caso. Lo primero es dar información oral y escrita de forma sencilla, realizando la “educación” extensible a algún familiar, si procediera.

En la elección, en principio, tenemos poco que hacer. Si una vez que realicemos una serie de consultas con el paciente, comprobamos que el dispositivo no es el más adecuado para este, ahí sí que intentamos comunicárselo al médico de atención primaria para que valore el cambio, pero no siempre lo conseguimos. Intentamos amoldarnos a todas las situaciones de prescripción y, una vez realizada la dispensación y presentado y explicado el funcionamiento del inhalador, citamos al paciente a los 8-10 días para que nos comente su experiencia farmacoterapéutica. Medimos con el dispositivo “in-check” dejando, en primer lugar, interactuar al paciente con el dispositivo para, posteriormente, corregir deficiencias en el mecanismo de inhalación. El principal problema que solemos encontrar es la forma y cantidad de aire inhalado. No es lo mismo la inhalación en un sistema de cartucho presurizado, que en uno de polvo seco, un “novolizer” o un “turbuhaler”. Para ello, nos ayudamos del dispositivo de entrenamiento y el paciente, al cabo de varias semanas, ve mejoría en el uso y en su patología.

Nos da pena que este tipo de servicios no vengan por derivación de los centros de salud, ni que se haga extensible a todas las farmacias con la excusa del tiempo. Al final, debes emplear mayor tiempo en la dispensación que en el entrenamiento, y la satisfacción del paciente y la nuestra, como sanitarios, merece la pena.

Contenido relacionado