Prescriptor 2.0

Ángeles Ruíz, farmacéutica comunitaria y vocal de SEFAC, nos habla de la importancia de ofrecer al paciente recursos fiables para informarse.
Prescriptor 2.0 Ángeles Ruiz

Las nuevas tecnologías se han convertido en recursos donde las personas buscan información sobre salud, socializar y compartir experiencias.  El paciente está cada vez más informado, es más tecnológico y requiere nuevos sistemas de asistencia.

Según la última encuesta de la ONTSI [1] “los ciudadanos ante la e-Sanidad”:

  • 6 de cada 10 españoles utiliza Internet para informarse sobre salud, especialmente sobre alimentación y vida saludable.
  • Sólo un 5,8% de la población se informa sobre estos temas entrando directamente a una página conocida sobre el tema.
  • Un 85% utiliza buscadores generales como primera y única opción.
  • Más del 44% de los encuestados señalan que mucha de esa información es difícil de entender, y aun entendiéndola, le es difícil saber si es lo que debe aplicar a su estado de salud.
  • La población valora positivamente que haya filtros a la hora de buscar en Internet (generalmente se hace de forma genérica en un buscador como Google) y demanda mayor implicación de los profesionales sanitarios para ofrecer información y orientación sobre fuentes seguras, confiables, veraces y útiles.

 

¿Por qué no asumir el rol de transmitir a los pacientes recursos de salud?

Las soluciones digitales son un apoyo en el tratamiento integral del paciente, pueden influenciar en el estilo de vida y, dentro de la atención, son una herramienta perfecta para promover la salud.

En nuestro día a día surgen muchas consultas. Padres y madres primerizos llenos de dudas, embarazadas que demandan información sobre cuidados, preguntas sobre el tratamiento, nuevos diagnósticos de asma y EPOC, hipertensión, diabetes…

Muchos de nosotros acompañamos la información individualizada entregando una fotocopia en papel. Desconocemos si acabará colgada de un bonito imán en la nevera o junto a la pila de propaganda para reciclar en el contenedor de papel.

Una buena práctica, que agradecen mucho, es mostrar al paciente una web donde pueda ampliar información sobre la consulta que nos está haciendo para así profundizar en su problema de salud. Tras esto, siempre surge un “¿me lo apuntas?”

Mejorar la educación sanitaria a través de la prescripción de links confiables es una oportunidad que no debemos perder para cubrir las necesidades de un paciente cada vez más conectado.

No todos los pacientes son iguales, ni tienen las mismas necesidades, ni las mismas expectativas y competencias o capacidades tecnológicas. Debemos considerar también que el estado de la salud o la enfermedad es un proceso dinámico, por tanto, hay que adaptar las soluciones a la persona para conseguir inspirar cambios.

Actuar como filtro de la información, dirigirles a búsquedas efectivas e incluso orientarles a cómo distinguir fuentes fiables de información, es una labor que creo debemos hacer todos los profesionales sanitarios. Así, algún día, no temblaremos al oír el “he leído en internet” y entre todos consigamos que no corran los bulos cuando “Google miente”. Pero lo mejor de todo es que, utilizando esta herramienta, ayudamos a nuestros pacientes a tomar mejores decisiones respecto a su propia salud.

Solemos etiquetar el uso de la tecnología y los aspectos de salud como entidades separadas, pero el futuro es un espacio de salud conectado donde las tecnologías emergentes de monitoreo en el hogar transformarán la atención sanitaria.  

Contamos con otro recurso más, las apps. Como bien dice Mª José Cachafeiro, en su guía FarmAPPedia [2] de aplicaciones móviles, pueden descargarse libremente pero cuando un paciente se descarga una app no sabe si los datos que ésta le aportará son correctos ni si están avaladas por un profesional sanitario.

El paciente desconoce si son fiables y quizás no le ayuden a monitorizar, controlar y entender su problema de salud. Otro inconveniente es la sensibilidad de los datos que pueda compartir, deben estar encriptados por seguridad y protección de datos. También desconocemos cómo interactúan con la herramienta. En esto podemos ayudarles recomendándoles y enseñándoles a utilizarlas e incluso hacer un seguimiento de los datos obtenidos.

Os recomiendo echar un vistazo a la guía FarmAPPedia de Mª José, a la web de la Fundación iSYS (cuenta con un catálogo acreditado de apps dirigidas a profesionales sanitarios que destacan por su interés, seguridad y confianza) y la de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía (AcSa), tiene un catálogo de apps con el distintivo saludable.

¿Te animas a ser un prescriptor 2.0?  

 

Referencias

[1] Los ciudadanos ante la e-sanidad. Opiniones y expectativas de los ciudadanos sobre el uso y aplicación de las TIC en el ámbito sanitario (2016). ONTSI. Disponible en : https://www.ontsi.red.es/ontsi/sites/ontsi/files/los_ciudadanos_ante_la_e-sanidad.pdf [Acceso: 29/11/2019]

 

[2] FarmaAPPedia (2018). La Botica de Tete. Disponible en: https://laboticadetete.com/farmappedia/ [Acceso: 29/11/2019]

 

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