Damien Biraud: “La atención farmacéutica aquí en España se ha potenciado mucho en los últimos 20 años”

Entrevistamos a Damien Biraud, farmacéutico francés y titular de oficina de farmacia en Vidreres, una localidad cercana a Girona, desde 2015. Hablamos sobre el papel del farmacéutico comunitario en la actualidad y las diferencias entre la farmacia francesa y la española.
Damien Biraud: “La atención farmacéutica aquí en España se ha potenciado mucho en los últimos 20 años”

¿Cómo es para ti el día a día en la farmacia española?

El día a día es un poquito complicado, en el sentido de que cada vez está más alejado del trabajo de farmacéutico propiamente dicho. Cada día hacemos menos de farmacéuticos y más de todo el resto: estar pendiente de la legislación, que, en algunos casos, llega a cambiar casi a diario; estamos pendientes de los cambios de precio, de los problemas de suministros, desabastecimientos… Pasamos más de la mitad de nuestro tiempo solucionando problemas que, en mi opinión, no nos tocan. Todos vivimos cada vez más acelerados y estamos menos disponibles. Hasta el mismo médico de cabecera le dedica cada vez menos tiempo al paciente, y todo esto recae sobre la oficina de farmacia. La gente, aquí, siempre encuentra una puerta abierta con profesionales dispuestos a escuchar y a hacer un poco de todo: de psicólogo, de analista, de confidente, de guía turístico, de escritor… Incluso, hemos mandado WhatsApps de parte de pacientes mayores que no sabían cómo comunicarse con sus hijos durante el confinamiento. Todo esto es bastante surrealista cuando te paras a pensarlo porque hacemos cosas que no son propias del farmacéutico, pero que al final hacemos para ayudar a nuestros pacientes. El farmacéutico tendría que estar aquí para analizar las prescripciones, repasar las dosis, asegurarse que el paciente sabe cómo tomar el tratamiento y dar consejos. Este es nuestro trabajo principal, pero es cierto que hay otras tareas que absorben buena parte de nuestro tiempo.

 

Háblanos de tu trabajo en la farmacia. ¿Qué tareas desarrollas?

Es muy distinto ser titular que ser adjunto. Cuando eres adjunto, pasas la mayoría del tiempo en el mostrador atendiendo a la gente y, cuando eres titular, pasas la mayor parte del tiempo gestionando los pedidos, los problemas de desabastecimientos, los errores en los pedidos a los laboratorios, mayoristas… Al final, pierdes mucho tiempo con estos temas.

Paso mucho tiempo también gestionando el personal, organizando la farmacia, gestionando la rotación de cada producto en función de la temporada, etc. También estoy muy pendiente del Colegio de Farmacéuticos, que intenta mantenernos al día, a veces con retraso, de todas las nuevas normas. Más de una vez nos viene antes la información por el paciente, que lo ha visto en la televisión, que por Sanidad o la Generalitat.

 

En las oficinas de farmacia de Francia se dispensan fármacos de uso hospitalario

 

¿Cuál es vuestro perfil de cliente?

Al ser un pueblo, tenemos de todo. Tenemos jóvenes, familias con niños pequeños, muchas personas mayores, jubilados… También tenemos gente de paso porque estamos en una zona entre Girona, Barcelona y Lloret, y durante las vacaciones tenemos muchos turistas: franceses, belgas, holandeses, ingleses, rusos…

 

¿Es la primera vez que trabajas en España?

Sí y no. El quinto año de carrera, en Francia, se reparte en cuatro prácticas de tres meses en hospital, y una de éstas se puede hacer en el extranjero. Y yo, como siempre he estado conectado con España y su cultura, solicité una plaza en Santiago de Compostela y conseguí el puesto. En el 98’, en el penúltimo año de Farmacia, acabé mi cuarto ciclo de prácticas en el Hospital de Conxo. Tuve suerte de poder hacerlo en Galicia y fue, entre comillas, la primera vez que trabajé en España, de prácticas. Coincidí con farmacéuticos gallegos que hacían allí sus prácticas y también coincidí con franceses, portugueses y sudamericanos. Fue una experiencia muy buena. Empecé realmente a trabajar en España en el año 2004. Mi mujer, también farmacéutica, estaba haciendo su especialización en el hospital en Girona y yo trabajaba en una farmacia francesa cerca de la frontera. En 2004 me surgió la oportunidad de trabajar en una farmacia en Girona. Fue una buena experiencia y, al final, descubrí que era también muy interesante trabajar aquí.

 

¿Qué diferencias has visto entre la farmacia francesa y la española?

En líneas generales, no hay muchas diferencias. El papel del farmacéutico es más o menos idéntico: mismas funciones, mismas competencias, misma disponibilidad… Pero es cierto que, en España, el acceso del paciente al médico no es tan fácil y rápido como en Francia y eso hace que muchos pacientes consulten antes a su farmacéutico que al médico de cabecera. Eso es muy interesante a nivel profesional.

Algunas de las diferencias entre ambos países están en el tamaño de las farmacias. En Francia, de manera general, en los últimos 20 o 30 años, las farmacias pequeñas han ido desapareciendo y se han ido agrupando en farmacias más grandes. En España, todavía se ven muchísimas farmacias pequeñas.

A nivel de medicamentos, en las oficinas de farmacia de Francia se dispensan fármacos de uso hospitalario (antivirales, anticancerígenos…) que aquí se dispensan desde el hospital. Otra diferencia interesante es que, en Francia, se trabaja mucho la homeopatía y la fitoterapia y, aquí, muy poco. La fitoterapia va poco a poco cogiendo fuerza, pero en Francia se considera un pilar de la farmacia mientras que aquí no tiene no tiene tanta importancia.

Por otro lado, en España se tiene un trato más cercano con el paciente mientras que en Francia mantenemos más las distancias. En Francia se trata de usted, se llama por el apellido, se trata mucho de “monsieur” y “madame”. Aquí, enseguida se llama por el nombre. Esta cercanía es muy agradable, y más cuando trabajas en el tema salud. Te permite estar más cerca, entender mejor a la gente y comunicarte mejor con ellos. Para mí, es algo muy positivo que hace nuestro trabajo todavía más humano, más agradable. Es una de las cosas que más me gusta de España. Las relaciones son un poquito más sencillas, pero creo que para bien. Nos hace más humanos.

 

Dedicamos muchísimo tiempo a la atención farmacéutica, que es el papel del farmacéutico

 

¿El modelo farmacéutico es muy diferente?

No, yo diría que es muy similar. Te he dado tres o cuatro ejemplos de aspectos que son un poco distintos pero, en el fondo, nuestro trabajo es muy parecido. Dependemos mucho de las prescripciones, de la Seguridad Social, de los médicos… El modelo farmacéutico no es muy diferente, sino que más bien similar.

 

Háblanos de los servicios farmacéuticos. En la farmacia en la que trabajas, ¿qué papel juegan los servicios farmacéuticos?

Los servicios farmacéuticos están centrados en la atención farmacéutica del paciente. En España, desde hace 20 años, se ha potenciado mucho y se destinan recursos a la formación continuada. Nosotros, en el día a día, dedicamos muchísimo tiempo a la atención farmacéutica, que es el papel del farmacéutico: escuchar a los pacientes, explicarles cómo tomar el tratamiento, vigilar las interacciones, aconsejar algunos medicamentos, etc. Dedicamos mucho tiempo a la asistencia y al consejo farmacéutico.

También hacemos SPD, que es la preparación de medicamentos de manera individualizada. La gente deja la receta y lo preparamos en unos blísteres especiales que van por semana y por día. Hacemos un poquito de formulación magistral. También hacemos control de tensión, colesterol y azúcar y tenemos servicio de dietista.

 

Tenemos un sistema de receta electrónica muy avanzado que no existe en Francia

 

¿Son muy diferentes los servicios que se ofrecen en la farmacia española y los que se dan en la farmacia francesa?

En general, no, pero siempre hay alguna diferencia. Ahora, en Francia, por ejemplo, los farmacéuticos pueden vacunar contra la gripe en la oficina de farmacia, lo que permite vacunar a más gente y no saturar tanto los centros de atención primaria. En  Francia también se alquila bastante material, como sacaleches, nebulizadores para pacientes con problemas respiratorios, camas medicalizadas… Aquí se suele vender el material o, incluso, se desvía al paciente a ortopedias o tiendas especializadas.

Hay unas curiosidades que llaman la atención cuando vienes de Francia. Por ejemplo, las básculas en las farmacias. En Francia, es muy raro que la gente se pese en la farmacia. No es un servicio habitual. Otras diferencias que me llamaron mucho la atención la primera vez que trabajé en farmacia fue el servicio de colocación de pendientes, la existencia de hilo musical o radio de fondo. Y por último, como anécdota, comentar que es muy raro ver caramelos en una farmacia francesa y que, en cambio, es habitual aquí. Estas son algunas cosas típicas de las farmacias españolas que no verías en mi país.

 

¿Qué servicio farmacéutico que se ofrece en España aplicarías a Francia?

Tenemos un sistema de receta electrónica muy avanzado que no existe en Francia, y sería un gran avance si se pudiera desarrollar y aplicar a la dispensación de medicamentos. Quizás sería lo más destacable.

 

¿Y qué servicio de farmacia de Francia aplicarías en España?

Poder vacunar contra la gripe o administrar cualquier tipo de vacuna. En nuestro día a día nos piden mucho también si podemos administrar heparina. Sería de gran ayuda para los pacientes. Después, desarrollar más la homeopatía y la fitoterapia. La homeopatía, hoy en día, tiene más bien el viento en contra. Desde hace unos años, hemos visto bastante crítica negativa hacia la homeopatía pero, en mi opinión, es un poquito errónea. Creo que la homeopatía y la fitoterapia se merecerían más espacio y reconocimiento aquí.

 

He tenido la suerte de hacer farmacia porque me gustaba

 

¿Por qué decidiste trabajar en la farmacia española?

Por tema práctico y logístico, al principio. Para poder convivir con mi mujer sin tener que hacer 120 km cada día para ir a trabajar al otro lado de la frontera. Cuando tuve esta oportunidad y me contrataron como adjunto, pude trabajar en Girona, a un cuarto de hora de mi casa, donde vivía. Era mucho más fácil para mí venir aquí que para ella ir a Francia.

 

Háblanos de tu trabajo actual; ¿cuántos años hace que te dedicas a la farmacia?

Yo acabé mi carrera en el 99’, tenía el título de farmacéutico y soy doctor en farmacia desde el 2000. Anteriormente había trabajado unos meses en oficinas de farmacia, pero, como farmacéutico, desde el 99’.

 

¿Por qué decidiste dedicarte a la farmacia?

Mi padre es médico, por lo que desde pequeño, siempre he estado en contacto con el mundo sanitario. Ser farmacéutico es, en gran parte, vocacional y he tenido la suerte de hacer farmacia porque me gustaba. Realmente creo que tengo esto en la sangre., He podido hacer algo que he decidido yo. Médico o farmacéutico era un poquito lo que me tiraba más y, al final, me decanté por ser farmacéutico.

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