Relación del farmacéutico con el médico y otros profesionales de la salud

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Vicente J. Baixauli

Vicente J. Baixauli, farmacéutico comunitario con más de 20 años de experiencia en el campo farmacéutico, comparte mensualmente con nosotros su reflexión sobre la situación actual de la farmacia comunitaria española. Sus reflexiones pueden darnos algunas claves para desarrollar una labor asistencial efectiva, segura y de calidad, que responda a las necesidades de la población.

Una de las asignaturas pendientes de la farmacia comunitaria es la relación entre sus profesionales (farmacéutico y técnico en farmacia) y el resto de profesionales sanitarios que forman parte del sistema sanitario, tanto de centros públicos como privados.

Esta relación se puede propiciar desde varios planos: institucional, profesional y personal. En el plano institucional, la administración sanitaria, los colegios profesionales, sociedades científicas y entidades que los representan deben colaborar en dicha tarea organizando eventos, programas, jornadas, etc. que faciliten su interrelación y la mejora del conocimiento de sus respectivas competencias y funciones.

En el plano profesional, es el trabajo diario, las situaciones que surgen a través de las intervenciones de los distintos profesionales sobre los pacientes y usuarios, la forma de relación que más les significa. Pero ésta difícilmente será fructífera sin una relación en el plano personal, lo cual no significa ser amigos, sino sencillamente conocernos físicamente, “ponernos cara”, habernos presentado y hablado, haber tenido la posibilidad de comunicarnos y puesto de acuerdo en cómo comunicarnos.

Para mejorar esta relación personal entre los profesionales sanitarios será necesario coincidir físicamente en algún lugar, por lo que la forma de propiciarla será a través de la participación en reuniones conjuntas, como son las sesiones clínicas en los centros de salud, cursos de formación conjuntos, congresos, participación activa en campañas sanitarias, etc.

Si los profesionales sanitarios nos formamos conjuntamente tendremos luego el mismo mensaje hacia la ciudadanía, nos entenderemos mejor entre nosotros y será más fácil compartir objetivos asistenciales comunes. Estos contactos favorecen el conocimiento de lo que hacen los demás y de cómo se estructura su trabajo en sus centros, sus turnos, horarios, etc., lo que nos permite poder ponernos en lugar del otro cuando nos comuniquemos. Será más fácil comunicarnos, que nos responda o nos coja el teléfono alguien que nos conoce y que sabe que hablamos su mismo lenguaje que alguien con quien nunca hemos coincidido.

En este sentido, en los pueblos pequeños es más fácil conseguir esta relación que en los pueblos grandes y las ciudades, donde hay un gran número de profesionales sanitarios, de centros, horarios, especialidades… que complican esta relación.

Pero, ¿por qué es necesaria esta relación? Principalmente, porque para intervenir en los diferentes servicios farmacéuticos que prestamos debemos estar en contacto con los médicos y demás profesionales sanitarios que interactúan con el paciente, pero también porque dichos pacientes nos lo piden, pues son los destinatarios de nuestras actuaciones y recomendaciones, y no quieren ser objeto de diferentes opiniones y discrepancias entre los distintos profesionales que les atienden. Por último, porque es la puerta de entrada para integrarnos, como sanitarios, en el equipo de Atención Primaria.

Así pues, la farmacia comunitaria ha de transformar el modelo relacional médico-farmacéutico comunitario hacia un modelo de integración y comunicación activa y fluida que permita resolver con eficiencia tanto los problemas relacionados con el uso y los resultados de los medicamentos en los pacientes, como las situaciones relacionadas con su salud.

Como ya dije, ¿Cuándo empezamos?

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