¿Hacia dónde vamos?

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Vicente J. Baixauli

Vicente J. Baixauli, farmacéutico comunitario con más de 20 años de experiencia en el campo farmacéutico, comparte mensualmente con nosotros su reflexión sobre la situación actual de la farmacia comunitaria española. Sus reflexiones pueden darnos algunas claves para desarrollar una labor asistencial efectiva, segura y de calidad, que responda a las necesidades de la población.

A veces la situación de la farmacia a nivel nacional acapara toda nuestra atención y no nos damos cuenta que la farmacia también existe más allá de nuestro país.

La tendencia generalizada de nuestro colectivo a “mirarse el ombligo” no suele conducir a mejorar la situación. El conocimiento de lo que se hace fuera, de lo que ha pasado cuando se han introducido ciertas medidas, y del camino hacia el que se dirige la farmacia en otros países, en especial la de los países desarrollados de nuestro entorno, es imprescindible para situarnos y tomar decisiones.

A nivel económico, en el mundo, la farmacia comunitaria, cuando existe como tal, se debate entre el modelo liberalizado y el modelo mediterráneo; entre la propiedad de unos pocos y la de muchos.

Personalmente creo que desde hace ya bastantes años se está transmitiendo desde diferentes organismos farmacéuticos un mensaje muy claro: la farmacia comunitaria ha de adaptarse a las nuevas necesidades de la sociedad o desaparecerá. En este sentido, uno de los mensajes más claros es el publicado por Van Mil y cols. en Pharm World Science en 2004. Tanto es así, que se utilizó como prólogo del documento conjunto de la Federación Internacional de Farmacia (FIP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en 2006 denominado “Desarrollo de la práctica de farmacia centrada en la atención del paciente”. Por su procedencia lo cito a continuación:

Los farmacéuticos deben salir de detrás de la caja registradora y empezar a servir al público, proporcionándoles cuidados en vez de, solamente, fármacos. No hay futuro en el mero acto de la dispensación. Esa actividad puede hacerse, y se hará, por internet, por máquinas expendedoras y/o por técnicos entrenados para ello. El hecho de que los farmacéuticos tengan una formación académica y actúen como profesionales de la salud les ofrece la oportunidad para servir mejor a la sociedad, de lo que lo hacen hoy en día.

Desde su publicación “sólo” han pasado 10 años…

En Octubre de 2010, el entonces presidente de la Agrupación Farmacéutica de la Unión Europea (PGEU), Filip Babylon, en el Congreso Nacional Farmacéutico que se celebró en Bilbao, finalizó su intervención con la conclusión de que había que reestructurar la profesión en tres pasos:

  • Redefinir el rol de los farmacéuticos no sólo dispensando medicamentos, sino también como PRESTADOR DE SERVICIOS SANITARIOS.
  • Implementar la calidad a través de las BUENAS PRÁCTICAS EN FARMACIA.
  • Adaptar el SISTEMA RETRIBUTIVO desde márgenes a honorarios.

En 2011 se publicaron las “Directrices Conjuntas FIP/OMS sobre Buenas Prácticas en Farmacia: Estándares para la calidad de los servicios farmacéuticos”. Este documento se prologaba con las siguientes palabras: 

Los servicios y sistemas sanitarios de todo el mundo están cambiando. Las farmacias y los farmacéuticos, como parte integral de estos sistemas de salud, necesitan adaptarse al cambio y avanzar para satisfacer las necesidades tanto de los pacientes como de los gobiernos.

En noviembre de 2012, la PGEU a través de la publicación del “Libro blanco de la Farmacia comunitaria europea” también se hizo eco de estos mensajes y estableció cuatro aspectos en los que se debe centrar el ejercicio de la práctica farmacéutica

  1. Mejorar la seguridad y el acceso a los medicamentos
  2. Mejorar los resultados del tratamiento de los pacientes
  3. Mejorar la salud pública
  4. Contribuir a la eficiencia del sistema

Por último, otro texto que me parece destacable y que por su claridad he querido compartir con vosotros, es el que aparece en la publicación de la Royal Pharmaceutical Society de 2014, “Now or Never: Shaping Farmacy for the future”, que dice así:

(…) El modelo tradicional de farmacia comunitaria se verá cuestionado, ya que la austeridad económica en el Sistema Nacional de Salud, un mercado saturado de farmacias locales, el aumento del uso de técnicos y una tecnología automatizada para la dispensación y el uso de la receta electrónica y en línea se ciernen sobre los ingresos de las farmacias comunitarias e impulsan el cambio. Será fundamental que los farmacéuticos adopten un papel más amplio como cuidadores para garantizar el futuro de la farmacia comunitaria.

Su título “Ahora o Nunca, modelando la farmacia para el futuro” creo que resume muy bien el momento en el que estamos a nivel internacional.

En definitiva, cada vez son más los mensajes de cambio, adaptación, evolución hacia una farmacia comunitaria centrada en el paciente prestando servicios relacionados con el medicamento y la salud pública con el fin de su mejora. 

Algunos podrán ver en esta situación un cambio histórico en el rol de la farmacia, pero no es así. ¿Qué creéis que pensaron los farmacéuticos que se dedicaban a proveer a la sociedad de los medicamentos a través de la formulación magistral cuando surgió la industria farmacéutica? ¿Desapareció la farmacia comunitaria? Evidente, no fue así. Se transformó y evolucionó y, al menos en nuestro país, fue capaz de adaptarse y conseguir hacer llegar la gran cantidad de medicamentos que desarrollaba y producía la industria farmacéutica a todos los pacientes que los tenían que utilizar y que no tenían acceso a ellos.

El reto que se le plantea ahora a la farmacia comunitaria, una vez conseguido el objetivo de la accesibilidad del medicamento a todos los pacientes y a la población en general, es conseguir evitar los problemas derivados de su efectividad y seguridad, es decir, la morbimortalidad asociada a su uso y la falta de adherencia, así como colaborar con el resto de profesionales sanitarios para prevenir y evitar los problemas de salud pública que nos afectan actualmente (tabaquismo, enfermedades transmisibles, sedentarismo, etc.). Y, como comprenderéis, este reto no se puede lograr sólo con la dispensación -como hasta ahora-, pues no era éste el objetivo principal, sino que es necesario prestar servicios profesionales farmacéuticos adicionales para lograrlo.

¿Te apuntas?

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