El farmacéutico, clave en la prevención y control de insuficiencias cardíacas

13/03/2018
Una de cada cinco personas sufre insuficiencia cardíaca a lo largo de su vida.
El farmacéutico, clave en la prevención y control de insuficiencias cardíacas

Según la American Heart Association, una de cada cinco personas sufrirá insuficiencia cardíaca a lo largo de su vida. En España, su prevalencia está en torno al 7% [1] en mayores de 45 años, y debido al creciente envejecimiento de la población y a los hábitos poco saludables, se está convirtiendo en un problema de salud pública cada vez más importante.

Por si fuera poco, la mortalidad asociada es elevada, y ya es la tercera causa de muerte entre las enfermedades cardiovasculares: el 15% de los pacientes fallece al año del diagnóstico y el 50% a los cinco años, según datos de la Fundación Española del Corazón.

Los pacientes con insuficiencia cardíaca pueden verse afectados por un deterioro en su calidad de vida, ver reducidas sus capacidades físicas y limitada su autonomía para llevar a cabo ciertas actividades cotidianas. A la hora de abordar estos pacientes en la farmacia, es importante que el farmacéutico se integre en la ruta asistencial de la insuficiencia cardíaca y se coordine con los diferentes profesionales sanitarios, de forma que contribuya a consolidar un sistema sanitario eficiente y centrado en las personas.
 

¿Cuáles son los principales factores de riesgo de la insuficiencia cardíaca?

Aunque un único factor de riesgo puede ser suficiente para causar una insuficiencia cardíaca, en muchas ocasiones ésta no se puede predecir.  Además, algunas personas son más propensas que otras a sufrir una insuficiencia cardíaca. Aunque no siempre es predecible, estos son algunos de los principales factores de riesgo:

  • La hipertensión
  • Las cardiopatías y/o los antecedentes familiares de cardiopatías
  • La obesidad y diabetes
  • Los trastornos respiratorios del sueño, como la apnea
  • Ciertos medicamentos

Algunos de estos factores de riesgo pueden estar relacionados con hábitos de vida poco saludables, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sedentarismo o una dieta rica en grasas, sal y azúcares refinados.
 

Prevención e iniciativas de detección

La prevención de la insuficiencia cardíaca, como la de las enfermedades cardiovasculares,  requiere de una estrategia que promueva estilos de vida saludables y reduzca los factores de riesgo cardiovascular.  En este sentido, el papel del farmacéutico comunitario es de vital importancia a la hora de educar al paciente en salud y en un estilo de vida óptimo para prevenir o retrasar su aparición, participar o impulsar programas de prevención y detección de la patología, así como a la hora de detectar problemas relacionados con los medicamentos (interacciones, dificultad de adherencia, cumplimiento terapéutico), recomendar suplementos o resolver las dudas del paciente respecto a la medicación.

Iniciativas como “Pren-te el pols/Tómate el pulso”, en la que participaron el año pasado 370 farmacias comunitarias catalanas que ofrecían tomar el pulso a las personas mayores de 60 años -con el objetivo de detectar arritmias cardíacas y contribuir a prevenir el ictus-, son un buen ejemplo de la importancia del farmacéutico comunitario en la prevención de ciertas enfermedades.

Además, en pacientes que ya sufren insuficiencia, los programas de rehabilitación cardíaca suelen incluir un apartado de prevención en el cual el farmacéutico puede contribuir a que el propio paciente controle los factores de riesgo y aprenda hábitos de vida saludables.

 

Pincha en este enlace para conocer más detalles de la insuficiencia cardíaca con una infografía.


Referencia

[1] Anguita, M., Crespo, M. Prevalence of Heart Failure in the Spanish General Population Aged Over 45 Years. The PRICE Study (2008)

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