El papel del farmacéutico en el manejo de la ERGE

11/01/2018
La enfermedad por reflujo gastroesofágico es un trastorno frecuente y uno de los más consultados en la farmacia. El farmacéutico tiene un papel relevante al evaluar cada caso y aconsejar sobre cómo tratar y prevenir esta dolencia.
reflujo gastroesofagico

Una de las consultas más frecuentes en la farmacia durante los meses de diciembre y enero  se deben a los problemas digestivos derivados de los excesos navideños. El ardor o acidez de estómago puede desencadenar la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), producida cuando el esfínter esofágico inferior no se ‘cierra’ correctamente. El contacto del contenido gástrico o duodenal puede irritar el esófago (esofagitis) y provocar úlceras, hemorragias y estenosis péptica.

 

En España, según un informe de la Asociación Española de Gastroenterología, alrededor de un 15% de la población presenta síntomas de ERGE al menos una vez por semana. De este porcentaje, los síntomas -acidez, regurgitación, dolor de estómago y menos frecuentemente tos, disfagia o náuseas- provocan molestias importantes y en 1 de cada 10 un deterioro en la calidad de vida. Aunque la ERGE afecta por igual a hombres y mujeres, la esofagitis es más frecuente en hombres.

                                                                                                           

El farmacéutico, en la primera línea de atención al paciente, cobra especial relevancia a la hora de evaluar cada caso y aconsejar sobre cómo prevenir y tratar esta dolencia.

 

El tratamiento habitual con antisecretores gástricos mejora los síntomas y reduce el reflujo -la mayoría de pacientes responden positivamente al tratamiento con fármacos inhibidores de la bomba de protones, que suprimen la secreción ácida gástrica-, aunque también existen protectores de la mucosa esofágica que evitan el contacto del esófago los ácidos gástricos y que pueden ser recomendables a largo plazo. Otros tratamientos con acción calmante sobre la mucosa gástrica incluyen el uso de plantas medicinales (aloe, malva, regaliz) en infusión o comprimidos y los probióticos.

                                   

¿Qué recomendar al paciente?

 

Si el paciente refiere los síntomas como ocasionales o relacionados con la ingesta, además del tratamiento sintomático, ciertos cambios de hábitos pueden ser de gran ayuda:

 

  • Evitar las comidas copiosas y el exceso de alimentos grasos, chocolate, alcohol, bebidas gaseosas, café, cebolla y especias
  • Controlar el sobrepeso, pues la obesidad produce mayor presión en el abdomen
  • Elevar la cabecera de la cama el decúbito favorece el reflujo-, así como evitar acostarse inmediatamente después de una comida
  • No fumar
  • Evitar el uso de prendas demasiado ceñidas a la cintura
  • Evitar practicar ejercicio físico intenso después de una comida
  • Tener cuidado con determinados fármacos*, que pueden provocar reflujo

                       

Si los síntomas no mejoran o aparecen regularmente, dos o más veces a la semana -después de las principales comidas o al acostarse- y el paciente no ha sido diagnosticado, el farmacéutico debe remitirlo al especialista para su para su valoración y tratamiento.

                       

*Algunos fármacos que pueden provocar reflujo:

 

Benzodiacepinas                               Serotonina

Anticolinérgicos                                 Morfina

Agonistas b y a                                  Prostaglandinas E2 e I2

Calcioantagonistas                            Progesterona

Dopamina                                          Alendronato

Teofilina                                              Secretina

Nitratos

 

Fuente:

Montoro, Miguel A.; García Pagán, Juan Carlos. Problemas Comunes en la Práctica Clínica - Gastroenterología y Hepatología. Asociación Española de Gastroenterología (2012).

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