Atención a personas mayores: abordaje integral desde la OF

Gestionar las necesidades sanitarias de las personas mayores es un reto de futuro en el que la farmacia puede jugar un papel clave.
Atención farmacéutica a personas mayores

El envejecimiento de la población será un tema cada vez más central para los profesionales de la salud, y es que se estima que para el año 2050 los mayores de 65 años representen más del 30% de la población [1]. En este contexto, es necesario reflexionar sobre el papel de la farmacia en la atención a personas mayores y cómo optimizar su abordaje.

 

Una red sanitaria asistencial

Una de las consecuencias de vivir en una sociedad con una mayor esperanza de vida implica una mayor aparición de enfermedades crónicas. Un 60% de los mayores de sesenta años presentan alguna afección de larga duración, porcentaje que aumenta hasta el 75% para los mayores de 80 años. [2]

Estas circunstancias provocan grandes retos para el modelo sanitario, demandando un cambio de foco desde la atención de casos agudos hacia un modelo más asistencial diseñado para el cuidado. 

Si se prioriza el modelo asistencial, la farmacia comunitaria, puede jugar un papel clave con iniciativas dedicadas a prevenir y a gestionar mejor las enfermedades crónicas.

 

Gestión y control de la medicación

Entender las necesidades individuales de los pacientes mayores es fundamental para prestar una atención más centrada en el paciente. Algunos ejemplos de medidas que pueden tomarse desde la OF incluyen: [2]

  • Adaptar los horarios de la toma de medicamentos a los hábitos de la persona.
  • Dar instrucciones por escrito a aquellos pacientes con dificultades de audición o de memoria.
  • Establecer visitas mensuales con los pacientes mayores para revisar su medicación en persona.
  • Adaptar la accesibilidad de los servicios farmacéuticos pensando en aquellos pacientes que no tienen o no pueden acceder a internet.
  • Apoyar a los pacientes con demencia en coordinación con sus familiares y cuidadores.

La revisión de uso de los medicamentos (RUM) también puede ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes polimedicados. Ante personas que, en muchas ocasiones, visitarán a diferentes especialistas y tendrán varias prescripciones, el farmacéutico puede actuar como puente para asegurar una mejor adherencia y reducir los efectos secundarios indeseados. [3]

 

Sin olvidar las dolencias frecuentes …

El farmacéutico también debe tener en mente las necesidades de salud de las personas mayores y que también se pueden abordar desde la oficina de farmacia. Algunas de estas dolencias incluyen: [3]

  • Incontinencia.
  • Estreñimiento.
  • Deficiencias alimentarias.
  • Síndrome del ojo seco.
  • Exceso de cerumen.
  • Hemorroides.
  • Dolor articular.

 

Promover un estilo de vida saludable

Una vida larga puede ser compatible con una vida saludable y desde la oficina de farmacia es posible promoverla entre los pacientes mayores. Existen ciertos factores de riesgo relacionados con el estilo de vida que pueden afectar de manera especial a la salud de la población anciana: [4]

  • Un descanso insuficiente.
  • Problemas de salud mental.
  • El aislamiento social.
  • Una dieta deficiente.
  • Poca actividad física.


Estos factores son interdependientes y se afectan mutuamente. La oficina de farmacia puede ofrecer asesoramiento a estos pacientes para mejorar su calidad de vida y obtener beneficios en su salud, tales como:

  • Realizar ejercicio moderado regularmente.
  • Mantener una dieta saludable.
  • Participar en actividades de grupo.
  • Mejorar la higiene del sueño.
  • Tener un pasatiempo que ayude a mantener la actividad cerebral.

 

Mejorar la salud mental

La salud mental es otro elemento fundamental para el bienestar de las personas mayores, que son especialmente vulnerables a la depresión. Es importante fomentar la sociabilización entre la población mayor, con algunas medidas como: [3]

  • Buscar fomentar la independencia de las personas mayores.
  • Detectar signos de aislamiento social o soledad.
  • Conocer bien los distintos tipos de enfermedades y trastornos mentales.  
  • Promocionar asociaciones o agrupaciones locales que puedan ser relevantes para el paciente.

Algunos de los síntomas de la depresión incluyen la falta de interés o capacidad de disfrutar cosas que antes se disfrutaban, resistencia a salir de casa, fatiga, falta de apetito, de confianza o de autoestima, así como sensación de culpabilidad o pensamientos destructivos. Si se sospecha un caso de depresión o algún tipo de enfermedad mental grave, es necesaria la derivación a un especialista.
 

Referencias

[1] Fundación General CSIC. El envejecimiento de la población. Disponible en: http://www.fgcsic.es/lychnos/es_es/articulos/envejecimiento_poblacion

[2] Pharmacy Magazine. Age-old problems: improving care for older people. Disponible en: https://www.pharmacymagazine.co.uk/age-old-problem

[3] Pharmacy Magazine. Elderly care: Bridging the gap. Disponible en: https://www.pharmacymagazine.co.uk/elderly-care-bridging-the-gap

[4] HELP – Healthy Lifestyles for Elderly People. Guía de hábitos saludables para personas mayores. Disponible en: http://www.helpageing.eu/wp-content/uploads/2018/04/HELPGUIDE_ES.pdf

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