Intentando mejorar la profesión

Autor
Foto de Vicente J. Baixauli

Vicente J. Baixauli

Vicente J. Baixauli, farmacéutico comunitario con más de 20 años de experiencia en el campo farmacéutico, comparte mensualmente con nosotros su reflexión sobre la situación actual de la farmacia comunitaria española. Sus reflexiones pueden darnos algunas claves para desarrollar una labor asistencial efectiva, segura y de calidad, que responda a las necesidades de la población.

Estimados compañeros, mi nombre es Vicente J. Baixauli y soy farmacéutico comunitario en Mislata (Valencia).


Actualmente, y tras 23 años ejerciendo en la farmacia intento compaginar la titularidad de la farmacia con la pertenencia a dos juntas directivas una de una sociedad científica y otra de un colegio profesional. La pertenencia a ambas ha sido fruto del objetivo de intentar mejorar nuestra profesión desde sus instituciones. Nunca he entendido la infrautilización de un recurso sanitario como es el farmacéutico comunitario en nuestro sistema sanitario, y por ello no me he resignado a asistir como espectador a esta realidad sin intentar cambiarla.

Voy a colaborar en esta newsletter a través de esta columna de opinión, en la que trataré algunos temas que afectan a nuestro trabajo diario en la farmacia comunitaria. Os animo a leerme cada mes y a compartir mis reflexiones.

Me gustaría en esta primera columna anunciaros la publicación del que creo que ha sido el estudio de opinión más completo que se ha realizado sobre la farmacia comunitaria en nuestro país, el estudio REFCOM (la realidad de la farmacia comunitaria en España), que publicado bajo el título “Cómo debe ser la farmacia que necesita la sociedad”, revela las conclusiones de este estudio y proporciona unas recomendaciones para la mejora de la relación farmacéutico-paciente en la farmacia comunitaria. Estas recomendaciones para la farmacia comunitaria  permitirán mejorar la situación actual y la satisfacción de las necesidades de ciudadanos y pacientes.

Las opiniones de los ciudadanos, de las asociaciones de pacientes y de los propios farmacéuticos son las que son y hacen plantearnos qué estamos comunicando a los pacientes desde la farmacia y por qué estos perciben y opinan lo que opinan. Si bien la conclusión general es que tanto la farmacia comunitaria como el farmacéutico comunitario son bien valorados por pacientes y ciudadanos, también es cierto que hay diferentes aspectos en la labor asistencial del farmacéutico comunitario que son susceptibles de mejora.

La reflexión sobre estas conclusiones y recomendaciones a lo largo de las siguientes columnas de opinión, creo que puede darnos algunas claves para la mejora de los servicios que ofrecemos desde la farmacia comunitaria a los pacientes.

Contenido relacionado