El papel del farmacéutico comunitario en la lucha contra el cáncer

08/01/2018
El cáncer es uno de los principales problemas de salud pública en los países desarrollados. Generalmente es tratable, especialmente con un diagnóstico temprano, pero genera elevados costes sanitarios y sociales, y por ello requiere de un abordaje multidisciplinar y coordinado.
El papel del farmacéutico comunitario en la lucha contra el cáncer

El farmacéutico comunitario, por sus conocimientos y cercanía al paciente, es un importante aliado de las administraciones en la detección precoz del cáncer, así como en su prevención y en la atención y cuidados de los enfermos.

 

Detección precoz

 

El tipo de cáncer más diagnosticado en España es el cáncer colorrectal, que representa el 15% de los nuevos diagnósticos, por delante del cáncer de próstata, el de mama y el de pulmón. Cada año se diagnostican 26.000 nuevos casos y se producen alrededor de 12.000 muertes por esta causa. La supervivencia a los 5 años se sitúa alrededor del 50%. 

 

Un caso de éxito de implicación de la farmacia comunitaria en la detección del cáncer es el Programa de Detección Precoz de Cáncer de Colon y Recto, del que fueron pioneras las farmacias de Barcelona. Además de lograr la participación del 48% de la población a la que se dirige, permitió detectar entre enero 2012 y diciembre de 2013 un total de 165 tumores, 1.234 adenomas de alto riesgo y 696 de bajo riesgo. Desde el 2012, han colaborado 613 farmacias, se han atendido a 152.925 usuarios y se han manipulado 232.570 kits de detección de sangre oculta. En coordinación con las diferentes Unidades de Cribado y Oficinas Técnicas, la farmacia comunitaria ha sido la puerta de entrada para la detección de: 549 cánceres invasivos (y muchos más evitados).


Efectos secundarios y empoderamiento del paciente

 

La potencial toxicidad de los tratamientos oncológicos requiere una atención farmacéutica específica en estos pacientes con el fin de informar al paciente de posibles complicaciones y evitarlas, y hacer un seguimiento de estos efectos secundarios.

Fomentar el autocuidado mediante la educación sanitaria es otro ámbito de actuación importante del farmacéutico comunitario, y una forma de empoderar al paciente oncológico. Conseguir que el paciente adquiera y consolide competencias básicas en salud como detectar y manejar sus síntomas, sus efectos secundarios o seguir la terapia prescrita le permitirá afrontar de forma activa su proceso de enfermedad.

 

Nutrición y cuidado de la piel

 

Uno de los problemas de salud que más afecta a las personas con cáncer es la pérdida de peso, e incluso la desnutrición, lo que dificulta su respuesta a los tratamientos. En este sentido, el farmacéutico adquiere un papel importante a la hora de ofrecer orientación y seguimiento nutricional al paciente en 4 aspectos:

  • La detección y gestión de la desnutrición
  • El apoyo en la nutrición enteral y parenteral domiciliaria
  • El asesoramiento y la educación nutricional
  • El control y consejo en el uso de suplementos nutricionales

Los problemas dermatológicos son otra de las consecuencias que pueden provocar los tratamientos oncológicos. Sequedad en la piel, comezón, enrojecimiento, deshidratación, fotosensibilidad… en estos casos, el paciente necesita orientación respecto a qué productos se adaptan mejor a sus necesidades y cuáles pueden interaccionar con algún medicamento.

En definitiva, el desarrollo de iniciativas de prevención, concienciación y educación para la salud, junto con los servicios profesionales convierten al farmacéutico comunitario en un agente imprescindible en la lucha contra el cáncer.

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