El abordaje de la neumonía desde la farmacia comunitaria

09/11/2018
El farmacéutico puede ayudar a prevenir la neumonía detectando a la población en riesgo y concienciando e informando a los pacientes sobre su vacunación.
la neumonía desde la farmacia comunitaria

La farmacia comunitaria puede ser esencial en la prevención de la neumonía entre adultos. Es necesaria la concienciación sobre esta patología tanto entre la población general como entre los profesionales sanitarios, pues su tasa de incidencia, morbilidad y mortalidad es muy alta [1]. Esto puede implicar a la larga problemas sanitarios y socioeconómicos que afectan a toda la sociedad.

La infección respiratoria es la tercera causa de muerte en todo el mundo y una tercera parte de estas infecciones son neumonías [1]. Solo en España causa más de 8.000 muertes al año y se cuenta entre las 10 primeras causas de muerte en el país. La información sanitaria es fundamental para ayudar en la prevención, pues solo el 22% de la población en riesgo conoce la existencia de una vacuna para la enfermedad [1].
 

Los factores de riesgo

Aunque toda la población puede sufrir neumonía, hay ciertos factores de riesgo que facilitan la aparición de la enfermedad y que podemos identificar entre los pacientes de la oficina de farmacia. Algunos de estos factores incluyen [2]:

  • Mayores de 65 años
  • Asma
  • Fumadores
  • Enfermedades pulmonares crónicas como la fibrosis quística
  • Infección viral respiratoria reciente (resfriado, laringitis…)
  • Diabéticos
  • Pacientes con problemas cardiovasculares
  • Personas con patologías respiratorias
  • Cualquier inmunodeficiencia en general
     

Es importante transmitir la gravedad que puede comportar esta enfermedad a la población general. La neumonía ha pasado a ser una patología infravalorada en su gravedad y posibles complicaciones y hay que comunicar a los pacientes que la probabilidad de muerte puede ser igual a la de un infarto o superior. Los síntomas más comunes para identificar la neumonía son, entre otros [3]:

  • Tos, ya sea seca o con mucosidad
  • Fiebre mayor de 38,5ºC, sudores y temblore
  • Dolor en el pecho
  • Dolor abdominal
  • Problemas de respiración
  • Pérdida de apetito
  • Malestar general
     

Vacunación de la neumonía

El farmacéutico debe conocer los aspectos básicos de la neumonía, así como los diferentes grupos de riesgo para los que está recomendada la vacuna. El farmacéutico puede ayudar a concienciar a estos grupos sobre los calendarios de vacunación, que están ligados no solo a la etapa infantil sino también a la etapa adulta. Las vacunas de uso común son [2]:
 

Vacuna antineumocócica de polisacáridos (VNP23)

Incluye 23 serotipos, la mayoría de los asociados con la enfermedad invasiva neumocócica: 1, 2, 3, 4, 5, 6B, 7F, 8, 9N, 9V, 10A, 11A, 12F, 14, 15B, 17F, 18C, 19A, 19F, 20, 22F, 23F y 33F. Se recomienda la revacunación a los 5 años en personas de alto riesgo por su baja memoria inmunológica. Es una vacuna de uso hospitalario y se administra en ese entorno asistencial.

Esta vacuna se recomienda en pacientes de más de 65 años y su población de riesgo incluye [4]:

  • Enfermedad cardiovascular y respiratoria crónica
  • Enfermedades neurológicas y neuromusculares graves
  • Hepatopatía crónica
  • Diabetes mellitus
  • Enfermedad celíaca
  • Personas institucionalizadas
     

Vacuna antineumocócica conjugada (VNC13)

Ayuda a la protección contra 13 tipos de bacteria neumocócica. Es una vacuna inmunogénica durante los primeros meses de vida que consigue una respuesta inmunológica con memoria específica, por lo que la inmunidad es más eficaz y duradera. Crea la llamada “inmunidad de grupo”, disminuye el número de portadores nasofaríngeos que favorecen el contagio y diseminación del neumococo. Al no ser una vacuna de uso hospitalario se puede prescribir y administrar en el ámbito de la atención primaria.

La población de riesgo de esta vacuna incluye [4]:

  • Inmunodeficiencias y deficiencias sistema complemento
  • Tratamiento inmunosupresor
  • Asplenia o disfunción esplénica grave
  • Infección VIH
  • Insuficiencia renal crónica y síndrome nefrótico
  • Trasplante
  • Fístula de LCR
  • Implante coclear
  • Antecedente de enfermedad neumocócica invasora confirmada
  • Cirrosis hepática y alcoholismo crónico
  • Síndrome de Down

Las funciones del farmacéutico también pueden pasar por detectar a los diferentes pacientes dentro de los grupos de riesgo para su posterior derivación al médico. Además, el paciente que ha salido de una neumonía necesita un seguimiento, pues diversos estudios indican que la posibilidad de sufrir complicaciones derivadas de la enfermedad durante el año siguiente a padecerla se duplica [1], al ser desencadenante de inflamación y daño permanente durante el episodio y después.

 

Referencias

[1] Correo Farmacéutico. Vacunación y seguimiento, armas más eficaces frente a la neumonía. https://www.correofarmaceutico.com/investigacion/vacunacion-y-seguimiento-armas-mas-eficaces-frente-a-la-neumonia.html

[2] Centers for Disease Control and Prevention. Pneumococcal Vaccination: What Everyone Should Know. Disponible en: https://www.cdc.gov/vaccines/vpd/pneumo/public/index.html

[3] The Pharmacy Guild of Australia.The need to know about pneumonia. Disponible en: https://www.guild.org.au/news-events/blog/2017/the-need-to-know-about-pneumonia

[4] Diario Farma. El MSCBS publica un informe sobre vacunación en grupos de riesgo. Disponible en: https://www.diariofarma.com/2018/10/08/sanidad-publica-un-informe-sobre-vacunacion-en-grupos-de-riesgo

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